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Básquet-control

Ahora que los periolistos, como decís, y unos cuantos quejicas que pretenden exigir que tooooooodos los partidos tengan que ser la leche, que los equipos olviden por completo la defensa aun cuando más se están jugando y que equipos a los que consideran carentes de anotadores planteen partidos contra rivales que meten cien fácilmente a ver quién llega a 120, se empeñan en mencionar el basquet-control, como si hubiera algo del baloncesto actual que tuviera nada que ver con aquello. Por tanto, es tiempo de recordar qué es el básquet-control. No prometo ser completo, pero espero que al menos lo más fundamental y evidente esté presente.

Asumiría el recuerdo de varias cosas, pero si se acordaran les daría vergüenza llamar a lo actual básquet-control. Defensivo sí, pero de básquet-control no hay nada.

EL básquet-control surge del Limoges de Maljkovic campeón de la Euroliga ’92-’93 y responde a unas circunstancias bien definidas.

El equipo cuenta con una plantilla muy limitada. Forte, Verove, Dacoury, Young, Zdovc, Butter, Bilba, Redden, Botton, M’Bahia, Dupraz, un total de once jugadores. Lo mejor que tiene no pasa de cometente, con una rotación de tan solo ocho jugadores.

Forte se turna con el titular Zdovc en el puesto de base. ¿Butter? entra desde el banquillo para dar descanso a Dacoury y Young por fuera, mientras que Jim Bilba (1,98) Vitor M’Bahia (2,01) y Willie Redden (2,10) se hacen cargo del juego interior.

Estamos en una época en que los partidos aún se juegan a dos partes de veinte minutos, lo que implica que no existen los dos minutos de descanso gratis para todos en loa minutos décimo y trigésimo y que el tono físico es menor. Carece además de talento en ataque, con jugadores con un tiro decente y que saben lo que pueden hacer, que no es la de sacar petróleo de la nada ni llevar en volandas al equipo con genialidades. Por dentro sólo tienen a Redden como jugador alto de garantías, hay un jugador de más de 2,15 (no recuerdo quién es, pero se ve en uno de los vídeos a un tipo blanco del Limoges largo como Weiss, ¿podría ser él subido del filial para completar la plantilla de 12?) que no es considerado útil.

Por tanto, Maljkovic se ve en una situación en la que tiene un equipo que va a sufrir mucho si se plantea un juego de desgaste físico, con unos jugadores que van a tener difícil mantener un elevado ritmo de anotación y unos jugadores interiores demasiado bajos, salvo Redden, para ser fiables en el rebote.

La respuesta es obvia: contra el desgaste físico, juego lento, sin carreras, ante la dificultad de anotar muchas canastas, reducir la cantidad de tiros necesarios, ante la dificultad de los interiores para rebotear, reducir tiros en ambos lados, abrir los jugadores interiores, rebotes largos. Con una plantilla de jugadores profesionales conscientes de sus limitaciones, jugar la baza de la capacidad de mantenerse concentrados.

La implementación es sencilla: en defensa entregarse a fondo, presionando continuamente al jugador con balón, negar los espacios por dentro para negar las penetraciones y el movimiento fácil de los interiores rivales, ayudas. En ataque, no correr, esperar que pase el tiempo, evitar desgastarse, botar y botar y seguir botando, comenzar la jugada en los últimos segundos, sólo entonces hacer cortes, bloqueos, correr; disminuir al mínimo la cantidad de posesiones consumiendo tiempo sin más, facilitar que el ritmo mortecino provoque la desconcentración del rival, a base de botes el enemigo se va durmiendo en cada defensa y ese sueño se traslada al ataque, mientras que los jugadores propios, profesionales y acostumbrados, son capaces de mantener la tensión. Y eso ha de llevarse a las últimas consecuencias; esas son renuncia a los contraataques, no porque el rival corra a defender más rápido, sino porque teniendo el camino a canasta completamente libre, el hombre con el balón se detiene y espera a que todos suban para esperar a que el tiempo pase. Sólo se realiza una mínima fracción de contraataque, aquellos que son tan fáciles y tan extraordinariamente cantados que los jugadores se ven incapaces de resistirse.

Botar hasta que queden alrededor de seis segundos de posesión y entonces comenzar el ataque y renunciar al contraataque, incluso a los más claros son las dos características fundamentales del básquet-control. Los resultados a los que llevaba con posesiones de treinta segundos es de partidos a cincuenta puntos, con alguno a cuarenta. Con la reducción de la posesión en un 20%, el aumento de puntuación sería proporcional y llevaría con 24 segundos por posesión a partidos de sesenta raspados con alguno a cincuenta. Así que una media de setenta y tantos, si bien no puede ser descrita como baloncesto ofensivo, no se corresponde de ninguna manera con ningún dominio del básquet-control. Podrá ser cierto que, ante la responsabilidad de la competición – porque no olvidemos que el deporte es primero competición y segundo espectáculo – reine la tendencia a plantear los partidos comenzando por la defensa y, a veces, dejando el aspecto ofensivo descuidado, al menos en comparación; pero eso es ya otro asunto para otra entrada. Si no hay contraataques ahora, no es porque renuncie quien lo pudiera hacer, sino porque el rival se repliega muy rápido o se le permite hacer falta para pararlo.

Sólo deseo terminar haciendo notar el predominio de entrenadores mediocres que copian sin entender lo lo que ven señalando el predominio de pivotes de dos metros pelados tras aquella victoria. Ven que el Limoges tenía a M’Bahia y Bilba jugando muchos minutos juntos, dos jugadores de dos metros pelados el uno y menos el otro, que sabían manejarse para que no se notara demasiado, jugando juntos durante muchos minutos y salen pensando que hay que hacer un equipo igual, tomando “dos jugadores de dos metros es lo que funciona para este estilo oooh aaaah”. Sin darse cuenta de que eso no era una propuesta relacionada con el estilo, algo que el Limoges planteara como un problema a sus rivales, sino que ese era uno de los problemas a los que el Limoges tenía que responder y que lo hizo con su sistema. ¿Por qué tenía el Limoges esos jugadores interiores?, porque los pivotes de altura normal de la época o eran demasiado caros para ellos o eran mediocres que no sabían moverse y para eso era mejor quedarse con Bilba y M’Bahia, que eran bajitos pero tenían buena mano y eran competentes. Finalmente llegaron Vrankovic y Dueñas y se comieron a los enanitos con patatas. Y entonce surgió la obsesión del ande o no ande, burro grande, fichando absolutos incompetentes como Zwikker por medir más de 2,15m, o cuando el americano titular se lesionaba, seguir dejando al español joven de 2,08 válido chupando banquillo fichando a un alemán de quince años, que ni fue elegido para su selección que no hizo nada en el mundial sub’17m por medir 2,15m (el Pamesa Valencia, 2002, creo).

Predominio de entrenadores mediocres que explica el predominio de la costumbre de hacer falta cuando el rival tiene el balón y se gana de tres en los últimos segundos, hala.

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Categorías:Uncategorized
  1. mayo 30, 2012 en 7:23 PM

    Como hace ya unas horas, añado otra característica del baloncesto control, que se deduce de la renuncia absoluta al contraatque y consumo de posesión: no permitir ninguna libertad a los jugadores.

  2. wsmith
    mayo 31, 2012 en 7:30 AM

    Gran artículo Rojo4

    A ver si de una vez la gente se aclara con las diferencias entre el basket-control y el baloncesto tacticista de entrenadores como Obradovic o Blatt.

  3. mayo 31, 2012 en 6:05 PM

    Bueno, una imagen vale más que mil palabras.

    Esto es basket-control:

    http://www.euroleague.tv/video/id/1986818

    Y esto no lo es:

  4. SoyEddie
    mayo 31, 2012 en 6:48 PM

    Parece ser que tengo un problema con mi email, Rojo.

    Quería decir simplemente que muy buen artículo y que si había un ejemplo más reciente de basket-control que ese Limoges.

    Wsmith parece que me lee el pensamiento. 😉

  5. SoyEddie
    mayo 31, 2012 en 6:51 PM

    Leñe, no había reparado en “Y esto no lo es”, sigo necesitando un ejemplo más reciente que ilustre el post. 😀

  6. mayo 31, 2012 en 6:53 PM

    Da al enlace de arriba, que es el que lo es.

  7. SoyEddie
    mayo 31, 2012 en 7:04 PM

    Sólo veo el enlace de wsmith….

  8. mayo 31, 2012 en 7:05 PM

    Prueba este

  9. SoyEddie
    mayo 31, 2012 en 7:11 PM

    Ok, gracias, deduzco que te refieres como ejemplo en ese caso a Olympiakos no? XD

  10. mayo 31, 2012 en 7:19 PM

    Sí, claramente. Es el que pone wsmith que no ves.

  11. SoyEddie
    mayo 31, 2012 en 7:23 PM

    Jajaj.. sí que lo veo.. pero mi cerebro me la ha jugado y he pensado no sé por qué que se trataba del mismo vídeo que el que aparece “embebido” en el post.

  12. mayo 31, 2012 en 11:34 PM

    Creo que ya me funciona, me he logado como en gravatar. No encontraba los datos de acceso.

  13. mayo 31, 2012 en 11:35 PM

    Eso sí, mi comentario “está pendiente de moderación”. :O

  14. junio 2, 2012 en 8:54 PM

    Parece que encontré lo que provocaba que los que os borraba los comentarios como si no los recibiera. Creo que ahora podréis comentar sin problemas. Aunque no estoy seguro de que no os deje el comentario en cola de moderación.

  15. mrsambo
    junio 6, 2012 en 9:38 AM

    Estupendo Rho-4, me hacía una idea similar a lo que explicas. Lo que acaba funcionando es el sistema adaptado a lo que tienes, sacar el máximo partido de tus cualidades antes que adaptar lo que tengas a un sistema preconcebido.

  16. junio 6, 2012 en 4:25 PM

    Exactamente, sambo. Lo segundo es una gran receta para fracasar.

    El entrenador tiene que ver a su plantilla como un conjunto de herramientas y de problemas, más luego ver cuáles son los problemas que presenta el rival. Y una vez identificados, ver cómo se pueden utilizar las herramientas para proponer la solución a los problemas. Todo lo que sea forzar a una plantilla a jugar de una manera para la que no es adecuada es intentar poner un tornillo a martillazos.

  17. mrsambo
    junio 6, 2012 en 6:23 PM

    Exacto, eso es lo que diferencia un buen estratega, un buen técnico, un buen entrenador, cada batalla requiere unas herramientas, lo demás es comodidad e incluso prepotencia. Un tornillo a martillazos, exactamente.

  18. junio 9, 2012 en 9:41 AM

    Dedicado a los enemigos del baloncesto táctico:

    El primer partido de la final de la ACB fue un pulso entre Pascual y Laso, en el que Laso en todo momento supo contrarrestar los intentos de Pascual por sacar del partido al Madrid, hasta que se equivocó a 5 minutos del final poniendo los dos bases. Ese error táctico le costó el partido.

    El segundo partido fue dominado hasta el minuto 35 por el Barça, hasta que en ese momento otra decisión táctica de Laso provocó un 3-18 que arrolló al Barça: un cambio de defensa individual a zona 1-3-1 cortocircuitó todo el ataque azulgrana al no permitirles meter balones interiores y aprovechar los malísimos porcentajes del tiro exterior de los del Barça.

    Los entrenadores ganan y pierden partidos.

  1. julio 2, 2015 en 10:52 AM

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